Yo hablaba con un esquizofrénico

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– Soy tu imaginación y creación. Yo soy la extensión de tus problema –

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Solían tildarlo de esquizofrénico al muchacho, casi de manera peyorativa y exagerada. Muchas veces llegaron a burlarse de él, a mofarse despiadadamente porque jamás entendieron que él podía llegar a ver lo que los ojos naturalmente nos prohíben. “Los ojos no sirven de nada a un cerebro ciego”, decía en el callejón de su vida, lugar donde acostumbraba a sintetizar sus fantasmas en actos básicos de vandalismo. Aquel era un proverbio árabe el cual ya había adoptado como propio para ese entonces, y finalmente convertido en el street dixit más controvertido del barrio. Su rumbo era el intestino del mundo, y su vida era el desecho; pero su paso seguía firme y seguro porque sabía que, incluso pasada la medianoche, su bólido jamás volvería a ser calabaza.

Yo era su gran amigo, y puedo fanfarronear con ello porque tuve la dicha de tener a mi lado a un tipo brillante, siempre lo dije. Brillaba por la manera en que se cagaba en el resto, en todos y cada uno de los que pasaban por su puerta, y por sobre todo en sí mismo. Le gustaba partir el silencio como quien parte un queso, y hacer sudar tu frente como el hocico de un perro – El fue un pionero en esta clase de perversiones – .

“¿Queres tener razón o queres ser feliz?” otra frase que repetía incansablemente, también de su colección de coloquios urbanos, (en esta ocasión era un bridge dixit sin autoría explicita). Es una respuesta tajante para esa terrible vorágine de los sueños llamada decencia, la misma que se encargo de encláustralo día a día en el frasco de la orfandad, y que logro repudiar su estética; la misma que declarando como anómalo su formato de vida.

La vara con la que el mundo mide y castiga a quienes tienen un espectro de expectativas más amplio, será la misma que algún día desgarre a latigazos los corazones de todos aquellos que creen que la realidad trasciende a través del mero consenso general – El fue un pionero en esta clase de aventuras – .

El paradero de mi amigo me lo reservo, seguramente me extrañe tanto como yo a él. Nunca conocí otro sujeto como él. A decir verdad, nunca conocía a otra persona siquiera.

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3 Responses to Yo hablaba con un esquizofrénico

  1. Celeste dice:

    Tal vez el paradero esté dentro tuyo.
    Pensalo.

  2. Gastón dice:

    Gracias por dejar el comentario en el blog, son esos comentarios que te dan ganas de hacer nuevas entradas, estoy en eso y espero cumplir con tus espectativas y las de todos. Respecto a tu sitio, me parece super interesante y me gusto mucho la forma en la que redactas tus relatos, mucha suerte!

  3. Celeste dice:

    hey. yo no tengo expectativas, solo leo, me dejo llevar… escribís muy muy bien, y no solo eso, sino que me hacés pensar, imaginar, y preguntar.

    dale que va, y gracias.

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