Una entrevista al Abismo

 

El miedo a veces pone a algunos en categoría de periodistas frente a la vida. El guion del papelón es la obra maestra; es el opus rex de quienes usan los ojos como lentes y los dientes como agujas, pero se olvidan de usar el corazón. Todo aquel que no cae en el conformismo indefectiblemente se convierte en reportero del silencio, alguien que jamás se cansara de preguntarle al aire acerca de cómo los colores del vacío son capaces de saturar el espacio disponible de lo infinito.

El reto de no aceptar el corto alcance que tiene nuestro pequeño y deplorable ser puede terminar por cavarnos la tumba de nuestras  almas antes de dejar este muñeco de carne. El temor es no poder progresar (nunca alcanza ser los que somos), y esto significa caer en el más dramático y angustioso, pero a la vez más sincero estado que puede sufrir una persona, la tristeza.

La tristeza es nuestra mejor forma de quitarle la piel a la manzana, la fruta que irremediablemente quedara siempre a medio pelar. La tristeza es saber que la minita más guapa de la cuadra siempre tendrá un novio gilún, no importa cuántas veces nos mudemos de barrio. La tristeza es fidelidad de alta resolución; estamos condenados a sentirnos afligidos.

Es por eso que el abismo siempre aguanta un round más que nosotros. Es por eso que siempre tenemos el jabón de que nos pegue una buena paliza.

La vida se comporta a veces como una putarraca escandalosa, que nos reparte besos de a conjunto en el mejor número del circo de la ceguera, “la respuesta”. Pero solo le deja a unos pocos el placer de bajarle la bombacha. El resto son los melancólicos que se quedan con su manzana a medio pelar sobre la mesa (sus manos ya no tiene fuerza para sostener otra derrota). ¡Pero son ellos los que viven el jugo! ¡Ellos son los que gastan la suela! Podemos entonces sentirnos finalmente felices de ser tristes. Es mejor que perder el tiempo.

No soy bueno escribiendo, pero aun tengo fe en poder arrancarles algún lóbulo de su corazón.

(Me despido sin orgullo ni vergüenza).

 

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3 Responses to Una entrevista al Abismo

  1. Si que se puede ser feliz en la absoluta tristeza. Creo que de eso se trata todo esto.
    Lo realmente triste, es que hay gente que nisiquiera lo afronta.

    Saludos.

    Espero verte por mi blog.

  2. Anónimo dice:

    ¡Brindemos por Carlos I de La Plata! Un saludo desde el blob vecino y lejano, che

  3. Celeste dice:

    No podrías haberlo dicho mejor.
    Cada uno de tus párrafos fueron directos, como flechas, hacia mis tripas.

    Me gusta como ves las “cosas”

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